EL SUSURRO CLANDESTINO

EL SUSURRO CLANDESTINO
"La Inducción sin abducción es ciega, la abducción sin inducción es vacía" "Jugar al juego por el bien del juego"

jueves, 6 de septiembre de 2018

MI NUEVO CURSO EN UDEMY

Después de semanas de trabajo recuperando antigua documentacion y presentaciones e interminables horas de grabación de vídeos (porque soy un novato en la edición), por fin he acabado el curso para analistas de Inteligencia en Udemy. Lo he enviado a revisión y ha sido aprobado.

Es un curso muy especial porque pasa de largo por algunas cosas que suelen ser recurrentes en este tipo de cursos (como el tan manido Ciclo de Inteligencia y las Técnicas Estructuradas de Análisis) y se focaliza en otras que, sinceramente, creo que son más importantes y útiles para el analista.

En el programa se repasan los elementos epistemológicos del análisis, los metodos de razonamiento, y todo lo que tiene que ver con el análisis directa o indirectamente. Después se explican dos técnicas tradicionales como el análisis bayesiano aplicado a alertas de inteligencia estratégica y el estudio de patrones. Estas dos técnicas no suelen aparecer tampoco en los programas al uso y aquí puede encontrarse una descripción detallada de su implementación. Por último menciono algunas cuestiones que hacen referencia a la vida y al trabajo cotidiano del analista. Entre otras cosas hablo de la psicología, de las acotaciones a  su trabajo y del software empleado para su trabajo.

El curso está pensado con la intención de ayudar tanto a analistas senior con años de experiencia como aquellos que están comenzando en el ámbito o quieren convertirse en un analista profesional en un futuro no muy lejano.

Podéis encontrar el curso en la siguiente dirección y consultar dos videos promocionales que están disponibles gratuitamente:

https://www.udemy.com/introduccion-al-analisis-de-inteligencia-curso-basico/


domingo, 19 de agosto de 2018

OPERACIONES EN INTELIGENCIA





Tradicionalmente las dos grandes patas de un servicio de inteligencia corresponden al departamento de inteligencia y al departamento de operaciones. Ambos mantienen una relación casi simbiótica, pues el primero depende del segundo para llevar a cabo sus objetivos y para la obtención de información sobre el terreno y el segundo depende de la información suministrada por el primero para llevar a cabo sus operaciones. Es una relación amor-odio de un matrimonio que discute en muchas ocasiones.

La inteligencia a nivel estratégico difiere mucho de la del nivel táctico y operativo. Muchas veces una buena ejecución en el nivel operativo salva una chapuza en el nivel táctico o estratégico, pero jamás un buen trabajo en el nivel estratégico o táctico va a ayudar a salvar un desastre en el nivel operativo.
Algunas operaciones fallan porque ha faltado el tiempo necesario para planificarlas adecuadamente (el factor tiempo es siempre la espada de Damocles para cualquier servicio de inteligencia) y otras por errores que el lector consideraría estúpidos, pero que, aun así, suelen suceder y de hecho suceden.

La preparación de cualquier operación en inteligencia pasa por varias fases diferentes. En primer lugar, se marcan los objetivos y prioridades a nivel estratégico. Habitualmente algunos de ellos ya vienen delimitados en la directiva anual de inteligencia, pero, lógicamente puede haber ciertas excepciones. Además, hay que dejar claro que estos objetivos han sido previamente propuestos por el servicio de inteligencia al gobierno tras los informes y análisis de los analistas de las distintas áreas. Después de esto se establecen los objetivos por orden de prioridad que puede ser motivada por diferentes factores.

A partir de ahí se estudia su viabilidad a nivel táctico en cuanto a medios humanos y materiales, (hay que tener en cuenta que en un servicio de inteligencia pueden darse dos o más operaciones casi sincrónicamente) oportunidades, riesgos a asumir en caso de fallo o calidad y pertinencia de la información disponible, entre otros.

El último paso consiste en preparar la operación en sí. Esta preparación consta de tres fases diferentes (a estas tres fases se les suelen dar nombres diferentes e incluso hay quienes separan la fase de ejecución de la de seguimiento. Yo, sencillamente, he escogido uno de ellos:

Fase pre-ejecución:

En esta fase se recopila toda la información disponible y se analiza en busca, sobre todo, de posibles errores o incongruencias que puedan llevar al traste toda la operación. Normalmente en esta fase se deben contestar tres preguntas fundamentales: quién, cómo y dónde. Habitualmente cada una de estas tres preguntas requiere una selección. Por ejemplo, se pueden seleccionar ciertos agentes u otros, se puede elegir un lugar u otro, y se puede elegir entre aplicar unos métodos u otros.
A veces, se harán necesarios análisis adicionales como pueden ser estudio de rutas, patrones climáticos, estudio de perfiles, comunicaciones, contramedidas y otras cuestiones más específicas.
Otro aspecto clave es el análisis de escenarios post-ejecución tanto en el caso de que la operación tenga éxito como en el caso de que algo falle. Muchas operaciones llevadas a cabo con relativo éxito fallan en sus objetivos porque no se han tenido en cuenta todas las posibles derivadas.

Fase de Ejecución y seguimiento:

En esta fase se juega la partida. Se ponen en juego todos los medios materiales, humanos y técnicos. Se trata de seguir la operación en un espacio temporal lo más corto posible para paliar posibles dificultades o llevar a cabo un plan B en caso de ser necesario. El seguimiento siempre es la fase de los nervios, pues si las cosas se tuercen el personal de la sede central lo vivirá casi en tiempo real, como sucedió en el caso de los agentes del CNI asesinados en Irak. El seguimiento tiene diferente duración dependiendo del tipo de operación. Hay seguimientos que se pueden medir en dias (como la operación que terminó con la vida de Osama Bin Laden) y otros pueden llevar meses porque se van enlanzando varias operaciones distintas En el caso mencionado, la operación con la campaña de vacunación sirvió para obtener información y de antesala a la operación posterior para eliminar el objetivo. La mente racional huye de las casualidades en favor de las causalidades, pero cualquier agente operativo te dirá que, muchas veces, es necesario tener la suerte de cara. Un pequeño detalle insignificante puede dar al traste con meses de trabajo de planificación y entrenamiento.

Fase post-ejecución:

En esta fase se analiza el porcentaje de éxito o fracaso de la operación y su repercusión a todos los niveles. Se compara el escenario conseguido con los escenarios que previamente se habían dibujado en la fase de pre-ejecución y se comunican los resultados a la autoridad competente. Hay que tener en cuenta que muchas operaciones se construyen como antesala de otras, esto es, un solo objetivo puede llevar aparejadas más de una operación para conseguir llegar al escenario deseado.




jueves, 21 de junio de 2018

EL ANÁLISIS BAYESIANO Y LA INTELIGENCIA DE ALERTAS ESTRATÉGICAS



La Revista de Estudios en Seguridad Internacional de la Universidad de Granada acaba de publicar, en su último número, un artículo que lleva mi firma.  Podéis descargarlo libremente en el siguiente enlace: http://www.ugr.es/~resi/Vol4-No1-10.pdf

Básicamente el artículo es un repaso a la aplicación y la mecánica del análisis bayesiano en el tema de alertas estratégicas, pero también contiene una severa crítica al ámbito de formación en análisis de inteligencia en nuestro país y en especial a las SAT.

Para ser sincero e intelectualmente honesto, hoy por hoy, en España no hay ningún postgrado o máster medianamete potable. Cuando aún era docente en la Universidad Autónoma sugerí cambiar la programación para enfocarla más en las habilidades técnicas del analista y en técnicas de análisis, como la que explico en el artículo y otras igualmente interesantes. Tenía la esperanza de llegar a contribuir a un máster realmente competitivo y de referencia a nivel no solo nacional, sino también internacionalmente. Al año siguiente decidieron prescindir de mis servicios como docente asi que los cambios no llegaron a materializarse.

Me temo que este tipo de máster se han convertido en un "yo me lo guiso, yo me lo como" y la mayoría de las veces, se contrata al personal docente no por su recorrido y conocimientos en la materia, sino más bien por otras razones más terrenales. No voy a decir nombres, pero da vergüenza ajena ver cómo desde determinados máster se publican tweets mezclando cosas que no tienen nada que ver, cuando no cometiendo errores de bulto.

Para comprobar lo que afirmo más arriba, basta echar un vistazo a las programaciones. ¿Véis por algún lado el análisis bayesiano?. Pues bien, ésta es una técnica de análisis tradicional en inteligencia estratégica. No digamos ya cosas más novedosas ( o no tanto) como el análisis de riesgos adversarios o el estudio de patrones de actividad.

De igual forma, tampoco se molestan demasiado en fichar a la gente que realmente sabe del tema, bien porque sencillamente de tanto mirarse al ombligo desconocen quién sabe de qué o bien porque el cupo está lleno con "sus profesores". Por poner un ejemplo, en nuestro país contamos con un afamado experto (cuyo nombre no voy a mencionar y que ha colaborado con inteligencia militar), en análisis de redes terroristas utilizando software y técnicas específicas que no figura en ninguno de los cuerpos docentes de ninguno de los máster. Tampoco se entiende que uno de los creadores, sí oyen bien, CREADOR de una de técnicas de modelado de lucha contraterrorista más recientes como el análisis ARA, el profesor David Ríos Insúa, tampoco figure entre el personal docente de estos cursos.

Mientras, seguimos instalados en el Pleistoceno con las SAT,s y contratando supuestos "expertos" americanos, descartando lo de nuestro propio país porque somos demasiado cainitas con lo propio y demasiado indulgentes con lo de fuera.



viernes, 19 de enero de 2018

¿Pasa el examen nuestro servicio de inteligencia?



Antes de entrar en otras cuestiones, debemos tener claro cuál es o debe ser la función principal de un servicio de inteligencia y su ámbito de actuación. Los ingleses lo han diferenciado muy bien. Tienen el MI5 para materia de seguridad interior y el MI6 para inteligencia exterior. También lo han hecho los norteamericanos con el FBI, la CIA y la NSA. España ha optado por un modelo más simple y el CNI se encarga tanto de cuestiones relativas a seguridad interna como a la inteligencia exterior. Es más, el Centro Criptológico Nacional también es un organismo directamente adscrito al CNI.

Esto, que en un primer momento se vio como beneficioso, ha resultado ser la raíz de no poco problemas y encontronazos con otros cuerpos de seguridad como la Policia Nacional o la Guardia Civil, que tienen sus respectivos servicios de información y cuya principal función también es la seguridad interna del país. La superposición de tareas, la continua lucha por los ámbitos de actuación, los informantes y los encontronazos varios han sido la tónica general hasta no hace mucho tiempo. EL CNCA (Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista), no pudo nunca terminar con esas rivalidades aún agrupando en su seno a efectivos provenientes de todos los organismos implicados.

Otra de los problemas es que, debido a sus mismos orígenes y posterior desarrollo, el CNI siempre ha estado excesivamente politizado. Como muestra de lo que afirmo, por el antiguo CESID y el CNI han pasado directores puestos a dedo por los políticos que no sólo desconocían por completo las tares y las funciones de un servicio, sino que además no dudaban en pedir informes a personas ajenas al servicio, que luego se demostró que estaban elaborados con material e informes del propio servicio que habían sido filtrados (vease Calderón) o en el peor de los casos, a utilizar los recursos de La Casa en su propio provecho personal (vease Alberto Saiz). Todo ello sin el menor rubor de quienes previamente los habían alzado a tan importante responsabilidad.

Pero más allá de todo esto, esa duplicación del CNI le ha hecho perder empuje en cuestiones relacionadas con la inteligencia exterior. Hasta tal punto que podemos decir que España es incapaz de ver oportunidades ni de aportar valor a la política exterior del país, que, por lo demás, lleva mucho tiempo siendo inexistente tanto en Europa como en Latinoamérica. Y siento decirlo, pero la principal tarea de un servicio no es lavar los platos en casa sino trabajar fuera, en cancha ajena. Es ahí donde los buenos se dejan notar, los malos también y el resto pasa a formar parte del paisaje y ni está ni se le espera.

Muchos afirman que nuestro servicio de inteligencia es uno de los mejores en contraterrorismo, (cosa que no dudo, a pesar de los dos atentados terribles que ha sufrido el país), pero un servicio no sólo se valora por eso. Para que el lector me entienda voy a construir una analogía. Valorar un servicio de inteligencia no se asemeja a aquellos exámenes que nos ponían en Bachillerato con cinco preguntas a desarrollar con un valor de 2 puntos cada una hasta alcanzar el 10. No. No funciona así. Funciona más bien como un exámen tipo test donde las preguntas acertadas puntúan en positivo pero las  que no aciertas o las que dejas en blanco lo hacen restando puntos. Asi que de un servicio no sólo se valoran los éxitos, si los hay y se hacen públicos, sino también los errores y, lo que es más importante, lo que se deja en blanco sin contestar. Y ahí es donde nuestro servicio no es todo lo bueno que debiera ser.

Cambiando un poco de tercio, el CIFAS (Servicio de Inteligencia de las FAS), tampoco se libra de la quema. Se creo para aglutinar y dar respuestas a todas las necesidades en materia de inteligencia militar de los tres cuerpos (tierra, aire y armada). Pero recientemente el ejercito de Tierra ha decidido crear su propio servicio para atender sus necesidades, que, según han publicado, ya cuenta con el visto bueno del JEMAD.  Este hecho no deja en muy buen lugar al CIFAS y, por ende, pone en entredicho su propia existencia.

OS DEJO CON UN CLARO EJEMPLO DE BILOCACIÓN. ¿DÓNDE ESTA WALLY?





viernes, 5 de enero de 2018

ASÍ SE DOMINA EL MUNDO





Mi buen amigo, el coronel Pedro Baños, al que conocí durante mi etapa en el CESEDEN, acaba de publicar un libro que alcanza ya su quinta edición. Las razones del éxito y de la gran acogida del público pueden ser muy variadas pero, sin lugar a dudas, hay tres que son esenciales: trabajo, dedicación y talento.

Pedro ha escrito una obra divulgativa sobre relaciones internacionales. Sin lugar a dudas, dado su extenso conocimiento en la materia, podría haber escrito algo mucho más académico, pero esto no cuadraba con el objetivo que él mismo fijó para la obra. Su intención, desde el momento en que la editorial le propuso escribir el libro, fue escribir algo que ayudara a entender a todos los públicos bajo qué premisas actúan los diferentes países en política exterior y, sobre todo, alertar a los ciudadanos del poder de la desinformación y la manipulación mediáticas.

Leyendo el libro uno puede darse cuenta de la experiencia atesorada por el autor en la temática, durante años y años en diferentes destinos militares, algunos realmente importantes, pero también del saber hacer que es fruto necesario del trabajo y del talento. Esto último, se ve reflejado al comienzo del libro en la excelente analogía que utiliza el autor entre el mundo de las relaciones internacionales y el patio de un colegio donde entremezcla la explicación de actores y variables haciendo fácil lo difícil.

Si tuviera que ponerle algún acento al libro, que me ha encantado, diría que, quizás por aficiones y gustos personales, he echado de menos una reflexión sobre la diplomacia de la Santa Sede y su actual papel en las Relaciones Internacionales. Pero esto no deja de ser una opinión personal de alguien que no es parcial en el asunto.


En fin, Pedro, enhorabuena. Confío en que éste será el primero de muchos, pero, aun siendo así, puedo adelantarte que hagas lo que hagas a partir de ahora, este seguirá siendo tu libro preferido porque, entre otras razones y como te comenté, acaba de publicarse y ya es un clásico. Y, además, el amor primero no suele olvidarse con facilidad.



sábado, 2 de diciembre de 2017

Las SAT o el olor a viejuno



Hace mucho tiempo que empecé a cuestionarme la excesiva focalización en las SAT (Structured Analytic Techniques) tan popularizadas por los Pherson y compañía. Y por eso siempre me esforcé en ir un poco más allá. Entre otras cosas yo comencé a mencionar y enseñar el análisis bayesiano (que ya era habitual por entonces, hace más de cinco años, en los programas norteamericanos) a mis alumnos del curso de la Universidad Autónoma. 

Siempre me ha parecido que la obra de Jerome Clauser supera con mucho al manual de técnicas estructuradas de los Pherson, pero éste fue tomado como referencia y aquél, siendo mucho más riguroso y aproximado a la realidad del analista de inteligencia, continúa olvidado en el baúl de los recuerdos.

Mis críticas de entonces, como las de ahora, se basan en dos puntos básicos:

En primer lugar las SAT no dejan de ser un simple recetario de técnicas pero ni mencionan el sustrato lógico sobre el que se asientan técnicas como el ACH ni ayudan al analista a pensar de forma rigurosa y sistemática.

En segundo lugar, las SAT son técnicas exclusivamente cualitativas y se olvidan por completo del aspecto cuantitativo del análisis de inteligencia. De hecho, los mismos autores reconocen en la página 47 de su libro la existencia de cuatro categorías de métodos analíticos. Y ¡oh! ¡sorpresa! dos de ellos son cuantitativos (métodos cuantitativos usando datos empíricos y métodos cuantitativos utilizando datos generados por expertos). 

Desgraciadamente, en España nos focalizamos demasiado (y en gran medida muchos programas siguen haciéndolo) en las SAT olvidando la importancia y el peso que deberían tener en los programas las técnicas cuantitativas. 

Es evidente que el aprendizaje de las técnicas cuantitativas es más difícil pero nadie dijo que ser analista fuera fácil o fuera una profesión para todo el mundo. Por el momento las condiciones de acceso a los programas son bastante flexibles y casi todo el mundo tiene cabida independientemente de su formación. Me temo que esto va a cambiar en poco tiempo. Pronto veremos programas especializados que van a requerir un mayor esfuerzo por parte de los alumnos y también más especialización del profesorado. Los que se unan al carro permanecerán como estudios de referencia, los que no lo hagan seguramente desaparecerán. 

Durante algún tiempo me esforcé en defender este punto de vista pero, en honor a la verdad, ya he tirado la toalla. En este país de nada sirve que tengas razón o no. Es un país de fobias y filias que no entiende de objetividad.  Mientras, las universidades siguen planteando a sus estudiantes programas sin pies ni cabeza llenos de generalidades que no consiguen otra cosa que decepcionar las expectativas de los alumnos, decepción que algunos vuelcan en las redes sociales como vehículo transmisor de algo tan comprensible como el derecho al pataleo.

Lo dicho, las SAT huelen a viejuno.








martes, 5 de septiembre de 2017

Qué quieren decir los analistas cuando hablan de catalizadores?


La inteligencia, como cualquier otro campo, tiene una jerga que le es propia, jerga que los analistas suelen emplear muy a menudo para definir situaciones o eventos. Unas expresiones son más conocidas que otras. Muchas de ellas han sido acuñadas "ex profeso" pero otras son tomadas prestadas de otras áreas de conocimiento. Por ejemplo, playback o blowback o flap potential son términos habitualmente utilizados. El término catalizador está tomado prestado de la química.

Es sabido que un analista de inteligencia analiza y resuelve situaciones, un buen analista sabe detectar lagunas y oportunidades, pero solo los mejores son capaces de intervenir y modificar el sistema para llegar al escenario final deseado.

Lo más indicado para adentrarse en el estudio de los catalizadores de trasformación social y política es comenzar por el andamiaje más básico, esto es, las relaciones causales. Hay diferentes clases de relaciones causales: monocausalidad directa, multicausalidad directa, incluso cadena de multicausalidad sucesiva. Pero el objetivo de esta entrada no es explicarlas aquí.

Para los analistas de inteligencia, habitualmente lo más importante es cómo ganarle la carrera al tiempo y adelantar acontecimientos previamente diseñados. En román paladino y en esencia se busca cómo hacer que una causa o causas remotas de algo se conviertan en una causa próxima o próximas del suceso en cuestión con vistas a llegar al escenario deseado. Y la palanca para hacer esto no es otra que los catalizadores.

En otro de mis análisis ya expuse de forma sintética qué son y cuáles son los catalizadores más básicos:

http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_marco/2016/DIEEEM07-2016_Catalizadores_GolpesEstado_JPSomiedo.pdf


Pero, evidentemente, en todo sistema abierto, esperar que las relaciones causa y efecto se comporten siempre invariablemente de una determinada manera es poco menos que un sueño irrealizable. Muchas cosas pueden no funcionar o sencillamente salir mal. Por eso siempre se deben calibrar los posibles beneficios que se pueden obtener con las consecuencias si el plan no sale como se esperaba.

Evidentemente, actúar sobre el sistema requiere comprender su funcionamiento, esto es, no sólo análizar cómo se comporta cada elemento por separado sino como funciona el conjunto y las posibles propiedades o condiciones emergentes surgidas de la interrelación de esos elementos.






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